miércoles, 20 de octubre de 2010

Relato de Adictos

Hola, voy a colgar el relato de Adictos. Pero como dos páginas eran muy poquito, más que un relato he hecho el detonante de una novela.
Espero que no os decepcione por ello:

LA NOCHE DE TODOS LOS SANTOS

Por fin lo tenía.
Sabía dónde estaba. Dónde pasaría el Día de Todos los Santos, la noche en la que estaría más débil. E iba a ir a por él. A matarlo. A clavar mis dagas consagradas en su corazón impío.
Y no quería.
Pero no podía evitarlo, mi vida dependía de ello. Tampoco quería morir a los veintidós.
Así que acabé de abrocharme a la cintura mi falda, negra como mi alma, de colocar mis armas en sendos tahalís en los muslos, justo donde las cuatro aberturas de la falda comenzaban, y me dirigí directa al Infierno.
Yo vivía en lo que llamábamos la Noche, una red de túneles y estancias bajo el alcantarillado de la ciudad donde moraban los humanos. Pero Airón residía aún más abajo, en un lugar que incluso los sabuesos de los ángeles evitábamos, un sitio donde solo podías entrar con un ejército o si eras invitado. Y él, mi estúpido Señor Oscuro, había besado mi frente para darme un salvoconducto.
Dios... cuánto desearía que no lo hubiera hecho. Que yo no estuviera obligada a ser una maldita traidora. Pero mis señores mandaban y yo solo obedecía.
Atravesando pasillos húmedos, apenas iluminados, llegué al lugar más recóndito del sitio al que pertenecía, abriendo la trampilla que me daría acceso al cúmulo de garitos, unos de mala muerte y otros de lujo, que formaban la tierra de nadie. Y seguí bajando. Directa al Infierno.
Un arco de mármol rosáceo y pulido, con runas talladas, era el acceso. Dirigiendo un saludo a los guardias, apenas un cabeceo, me coloqué debajo y esperé a que la tecnomagia obrara y me diera paso. La barrera de energía se desvaneció y, ante el desapasionado gesto de los Guardianes, pasé al otro lado.
La primera vez que lo crucé, junto a mi Señor Oscuro, no sabía muy bien qué esperar. Al fin y al cabo, él se había puesto el apodo de un antiguo dios hispano de los muertos. Su nombre, el verdadero, lo desconocía. Todavía no me estaba permitido conocerlo. Y pese a mis recelos sobre el Infierno, a mis fantasías de calaveras, almas atormentadas y lagunas negras, tan solo encontré una ciudad que podría ser calificada de futurista en los sueños febriles del siglo XX, cuando creían que el futuro estaría formado por urbes luminosas y esbeltas con vehículos volantes circulando por ellas. La diferencia era que, ésta, estaba encerrada dentro de una caverna tan vasta que yo apenas lograba ver el techo. Recuerdo que él me sonrió, mostrándome su hogar, tan hermoso que apenas podía creer que existiera un lugar así lejos del Cielo. Un sitio donde la tecnología y la magia se aunaban para dar a sus habitantes una calidad de vida que ya la querrían hasta los humanos que vivían cientos de metros por encima, bajo la luz del Sol.
Así que repetí el camino que seguí aquel primer día, ignorando las miradas curiosas que me dirigían los escasos moradores que estaban operativos esa noche, para llegar hasta el enorme templo, el edificio más grandioso y brillante de todos. Allí era donde los Señores Oscuros se refugiaban para resistir el flujo de espíritus que los desbordaba en el Samahain. Yo sabía que a mí, una creación de los ángeles, no me dejarían entrar. Así que esperé a que no hubiera nadie cerca y, desenroscando mi cabello prensil de mi cintura, como quien movía un ala o un brazo, lo lancé hacia las cornisas de la primera planta. No fue difícil, mi pelo ébano creció y se agarró a los ladrillos blancos que decoraban las ventanas con motivos de la naturaleza. Este era un santuario para ellos, con lo cual la tierra y el bosque eran sus runas dominantes. Una vez bien sujeto, me impulsé usando la elasticidad de mis mechones y salté. Aterricé en el estrecho tramo de cornisa. Y, desde allí, lancé nuevos cabellos hacia la segunda planta, hacia la cual volé. Rauda, comprobando que seguía sin tener ojos curiosos, desenrosqué mi pelo de la primera y lo lancé a la segunda. Y así hasta la venteaba planta, la más alta, desde la cual me tomé unos segundos para contemplar la belleza de luces que brillaban bajo mis pies, pues estaba en el edificio más alto de la urbe.
El ático, de vidrio decorado con dibujos de un intrincado enramado, era enorme y sobrecogedor con su blanca belleza. Supuse que los Señores Oscuros sabían apreciar la ironía de ser considerados “demonios” cuando lo construyeron. Nunca había estado allí. Pero le había preguntado a él y sabía que había una red metálica en la cual estaba insertado cada motivo. Así que, convirtiendo mi mano en una garra, golpeé una hoja hasta que su translúcido cristal verde se hizo añicos. El ruido me puso en tensión. ソMe habría oído alguien? En todo caso, no pensaba quedarme a esperar una respuesta. Transformé mi mano de vuelta a su condición femenina habitual y, enganchándome con mi pelo en los fragmentos que aún pendían de sus soportes de acero, cruzando los dedos para que aguantaran mi peso, me dejé caer.
Y en esas vertiginosas fracciones de segundo, mientras la adrenalina se disparaba y mi estómago protestaba por la caída, pensé que nunca habría podido romper el vidrio con mis garras. Por más que tuvieran la bendición de los チngeles, no habría podido hacerlo si él no hubiera besado aquel día entre las cejas. Sintiéndome aún más culpable, aterricé en la última planta. Y desde allí me dirigí al corazón de su santuario, a los cubículos de cristal donde los Señores se agrupaban en Halloween.
En el templo había nadie, tan solo algún sirviente al que fue fácil sortear. Y como sabía cual era el suyo, apoyé la pálida piel de mi frente contra su puerta y ésta se abrió. Y allí estaba Airón.
Me miraba desde una especie de butaca verde, sobre la que estaba sentado con su cuerpo en tensión. Pero no por la meditación que le daría la paz esta noche, sino porque me estaba viendo. Indefenso. Y sabía lo que yo era.
Pude leer en sus ojos el reconocimiento de mi traición, aun antes de que yo sacara la daga de mi pierna derecha. ノl creía que yo sería fiel al pacto que había sellado mi madre embarazada. Y a lo mi nombre significaba, “la libertadora”. Para ser un futuro gobernante del Infierno, creía demasiado en la confianza ajena.
-Hola, Amarea. Veo que has decidido seguir a tu naturaleza y vienes a matarme.
-Lo siento. No puedo hacer otra cosa. Eres culpable de esos asesinatos y, si no hago mi trabajo, la maldita tara que Ellos pusieron en mi ADN acabaría conmigo.
Me miró de un modo tan triste que provocó un vuelco en mi pecho.
-¿Y si yo te dijera que soy inocente? ¿Me creerías?
-¿Puedes?
Por un instante recorrí su fuerte cuerpo expectante con deseo, como si todavía tuviéramos futuro.
-No.
-Entonces eso es todo.
Me acerqué a él y deposité un beso de despedida en sus labios, uno que me supo a miel amarga y a saladas lágrimas. Las segundas eran mías.
Me separé un paso y alcé la daga, apuntando a su corazón. Él intentó defenderse pero, debilitado como estaba, no pudo hacer mucho. Esta noche ya tenía bastante con verse atacado por la fusión entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En seguida lo tuve inmovilizado en el suelo y el filo de mi arma comenzó a hacer sangrar la piel de su pecho.
Y entonces lo supe.
Estaba muerta. Condenada. Porque no podía matar al ser que amaba. A aquel a quien mi madre había unido mi destino antes de nacer. Me fui corriendo. Por donde había venido. Ya me daba igual si me pillaban. La diferencia sería morir en el acto o aguantar varias semanas de enfermedad y una agonía cada vez mayor.
Creí oírle susurrar mi nombre cuando mi daga cayó a su lado y me dí la vuelta. No lo sabía. Prefería no pensarlo. Porque ya nunca podría unirme a su pueblo, ser su esposa, luchar contra el Orden despiadado de los Ángeles a su lado. No si él había cometido un crimen y yo no podía matarlo.

20 comentarios:

  1. Nunca me hubiese imaginado un infierno tan fashion. Por cierto, ¿qué mascarilla usa la protagonista? yo quiero un pelo como el suyo XD

    ResponderEliminar
  2. Si me entero te lo digo. Aunque yo sería la primera en probarla, debe ir genial para tender la colada, xd.

    ResponderEliminar
  3. Buenísimo Amaya F. Me encanto, de veras. Escribes, expresas y defines muy bien con tus palabras. La trama del relato, mejor que buenisima. Enhorabuena por ello. Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Ojalá fuera cierto Zayas, pero últimamente estoy un poco desanimada en el tema "escribir". En todo caso, mil gracias, me ha encantado leerte. Me paso a ver el tuyo.

    ResponderEliminar
  5. Hola;
    Es la primera vez que comento en tu blog, pero es que no he podido resistirme :) Me ha encantado el relato. Escribes muy, muy bien.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Me ha gustado mogollón, Amaya!!! Y como detonante es genial! La trama, super original!!
    Ahora sólo puedo preguntarte para cuándo el siguiente relato de Amarea!
    Saluditos

    ResponderEliminar
  7. Gracias, pero tendrá que esperar muuucho. A ver si lo puedo subir al taller de revisión de adictos para que me digáis los fallos del relato.

    ResponderEliminar
  8. A mi me ha encantado Amaya. Ya te comenté en la ficha que el personaje me encantó, es uno de los que más me gustaron y el relato ha estado estupendo, me ha gustado mucho.

    Ya también quiero más de Amarea!!

    Un beso

    ResponderEliminar
  9. Genial Amaya... pero, ¿como nos dejas así? Y ahora que pasará, ¿el virús la hará sufrir hasta la muerte? Él la buscará para estar a su lado? ¿Le darñan caza por no haber cumplido con su cometido?

    muchas preguntas, y más ganas aun de saber lo que sigue;MD

    ksises querida;D

    ResponderEliminar
  10. Hola, Amaya!

    Ya veo a lo que te referías con el comentario en mi blog. Es cierto que ambas lo hacen movidas por amor, y creo que ninguna de ellas podía controlar sus decisiones.
    Muy buen relato. Y yo también quiero enterarme de qué tratamiento capilar usa, a ver si me crece de una vez el pelo :-P

    Besos!

    ResponderEliminar
  11. Sí, pero una mata y la otra no, xd.

    ResponderEliminar
  12. Guay!! Sí, eso era, Amaya. Recuerdo lo que chateamos. Un detonante muy bueno. Engancha, y los protas también. Aprovéchalo!
    Bsos

    ResponderEliminar
  13. ¿Desanimada? ¿Por qué? Te ha quedado muy bien y me gusta mucho como escribes. No nos dejes mucho tiempo sin esta historia que pinta tan bien. Un saludo

    ResponderEliminar
  14. Me encanta. Las descripciones me distrajeron de los eventos, pero... eso es un lío mío en el que tu redacción no tiene nada que ver. Quiero leer lo que sigue. ¿Porque lo publicarás, verdad?

    Por cierto, esto fue un detalle genial: "mi estúpido Señor Oscuro". Aunque la verdad es parte de todo, es decir, a lo largo del relato se ve que su situación para ella es algo tan familiar para ella como lo es para mi llegar a clases. Y eso, está muy bien.

    ResponderEliminar
  15. Me ha gustado mucho, espero que haya segunda parte ¡no puedes dejarnos así! No te desanimes con la escritura, que se te da bien. En este mundillo tenemos que tener paciencia y aguante...

    ResponderEliminar
  16. Gracias Nuria, Sandra y Debi. Es el comienzo de un libro de buenas tramasque aquí no salen, solo se esboza una (ya lo sabes, Nuria, xd). Pero a saber cuándo lo escribiré.
    Y muchas gracias Yess. Seguro que no es un lío tuyo sino error mío. En cuanto tenga un rato, lo miro. Mil gracias por atreverte a decirlo, que yo no sé qué pasa en la blogosfera que ya parecemos folklóricas alabándonos todos, xd.

    ResponderEliminar
  17. Espero seguir leyendo la historia, que promete..Un besito

    ResponderEliminar
  18. Hola!!!
    Me ha gustado mucho, es original, y las historias demonios y angeles me gustan :D
    Me gusta la personalidad que se deja ver en ella,
    Quiero más :D
    Besitoooos

    ResponderEliminar
  19. Amaya, me encanta la historia de Amarea porque es muy ambiciosa y como te lo había dicho antes, quiero leer tu novela.

    Me encanta tu visión del Infierno y rompes con muchos conceptos distópicos que hemos apreciado en las pantallas y en los libros.

    Muy buen comienzo, sobre todo intrigante.

    Saludos Karuna ^^

    ResponderEliminar
  20. Gracias Karuna, siento no haberte visto antes :)

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu comentario